Leishmaniosis canina

La Leishmaniosis canina es unaenfermedad parasitaria producida por un protozoo del Género Leishmania. En concreto es Leishmania infantum la
que genera en nuestros perros una de las enfermedades infecciosas más graves de nuestro país.


La Leishmaniosis se contagiapor la picadura de un insecto parecido a un mosquito conocido como flebotomo. Es un insecto totalmente adaptado al clima mediterráneo, durante todo el año.

Solamente el flebotomo hembra se alimenta de sangre, ya que la necesita para poder desarrollar y poner sus huevos. El flebotomo adulto puede volar kilómetros de distancia, ayudado por el viento, hacia lugares donde las condiciones ambientales son adecuadas y hay perros de los que alimentarse. También es atraído por la luz, por lo que el riesgo de picadura del mosquito puede ser alto en el interior de los hogares.


La Leishmaniosis (Leishmaniasis en humana) es una zoonosis, es decir, una enfermedad que se transmite de forma natural de los animales al ser humano. Según la OMS se estima que cada año se producen entre 700.000 y un millón de nuevos casos y entre 26.000 y 65.000 defunciones, si bien es verdad que, solo una pequeña parte de las personas infectadas acaban padeciendo la enfermedad. El perro nunca podrá transmitir la enfermedad directamente al hombre, siempre es necesaria la intervención del flebotomo.


Si un perro sufre la picadura de un flebotomo infectado y le inocula la Leishmania pueden producirse dos situaciones:

1,- Que quede como portador: es decir se infecta pero no enferma. El Podenco Ibicenco es una raza que llega a mostrar muy pocos signos
de enfermedad.

2,- Que se infecte y empiece a desarrollar síntomas clínicos. Las razas que más predisposición tienen a padecer la enfermedad son
Pastores Alemanes, Rottweilers y Boxer.


El que se produzca una respuesta u otra depende del sistema inmunológico de cada individuo. Por esto, perros que durante años pueden ser portadores pueden desarrollar la enfermedad si sufren una inmunodepresión.

El diagnóstico de la Leishmania es un reto para el médico veterinario ya que presenta una gran variabilidad clínica. Entre los síntomas más frecuentes que encontramos tenemos:

+ Lesiones cutáneas: son los signos clínicos más frecuentes, se presentan aproximadamente en el 80 % de los perros enfermos.

+ Linfadenopatías (inflamación de ganglios linfáticos) aparece en un 70-80% de los pacientes.

+ Síntomas generales: fiebre, apatía, adelgazamiento y atrofia muscular, presentes en el 40-60 % de los casos.

+ Otros síntomas que podemos encontrar son: problemas renales y/u oculares, esplenomegalia ( agrandamiento del bazo), hepatomegalia ( aumento de tamaño del hígado), dolores articulares, cojeras, síntomas gastrointestinales ( vómitos, diarreas…), epistaxis ( sangrado de nariz), ictericia, síncopes, tos, anemia, crecimiento exagerado de las uñas.


Debido a esto es muy aconsejable realizar un test de Leishmania cada año a tu perro, sobre todo si vives en una zona endémica o vas de vacaciones a una de estas zonas.

Este test se puede realizar en cualquier momento del año pero por rutina es interesante hacerlo unos meses después de que concluya la actividad del flebotomo, por ejemplo, en Europa la época de actividad es de Mayo a Octubre, por lo tanto los meses de Febrero a Abril son los ideales para realizar el test. La razón es que desde que el mosquito inocula el parásito hasta que se desarrollan los anticuerpos en sangre pasan una media de 5 meses.

A veces el test puede dar negativo pero la sintomatología hace sospechar al veterinario que existe la enfermedad, es por esto que se recurrirán a otras pruebas (PCR, punción de ganglios o médula osea...etc).

Si realizamos la prueba a tu perro y da positivo, será necesario empezar a realizar una batería de pruebas analíticas, sanguíneas y urinaria, para determinar en qué estadío de la enfermedad se encuentra ( positivo alto, medio o bajo).Estos resultados determinarán el tratamiento que instauraremos al paciente. A veces es necesario medicar al perro aunque no presente sintomatología. Un tratamiento precoz podrá evitar un recrudecimiento de la enfermedad.

Es necesario realizar controles periódicos, un mes después y luego cada 3 o 6 meses, en función de la gravedad del proceso.

Una vez adquirida la Leishmania no poseemos ningún tratamiento para curar la enfermedad. Mediante la administración de medicamentos intentamos controlar los parásitos en sangre, que lo niveles de anticuerpos sean lo más bajo posible y que el animal permanezca clínicamente sano.

Los fármacos pueden actuar de dos maneras diferentes:

1. Fármacos parasiticidas (que mata a los parásitos): tienen presentaciones inyectables o de administración oral.

2. Fármacos parasitostáticos: que intentan mantener la carga parasitaria a niveles bajos y evitar recaídas.

Cada veterinario decidirá el tratamiento de elección. A veces hay que instaurar un tratamiento sintomático junto con esto fármacos, por ejemplo, si hay vómito o diarreas tendremos que administrar los medicamentos oportunos.

Los métodos que teneos para prevenir la Leishmania son:

1. Leisguard : es un jarabe que actúa potenciando la respuesta inmune del animal. Con ello reducimos el riesgo de desarrollar una
infección activa y la enfermedad clínica. También controla la progresión de la enfermedad en las primeras fases.

2. Vacuna de Leishmania: se pueden poner a partir de los seis meses de edad. Es necesario realizar un test previo para descartar que sea positivo a la enfermedad y a partir de ahí se puede empezar la pauta de vacunación.

3. Repelentes de mosquitos: si evitamos que a nuestro perro le piquen los mosquitos reduciremos la probabilidad de transmisión de la enfermedad. Para ello podemos encontrar a nuestra disposición numerosos insecticidas de tipos piretroides. Se presentan en forma de collares y pipetas. Tenemos que asegurarnos que estos productos son repelentes de flebotomos porque no todas las pipetas ni collares sirven.

Se aconseja el cambio del collar al inicio de la temporada de los mosquitos. Las pipetas se pueden combinar con el collar y es aconsejable aplicarlas cada 3 semanas ya que en la 4ª semana desciende el grado de protección.

Aquellos perros infectados con la enfermedad deben usar tanto el collar como la pipeta para evitar la diseminación de la enfermedad. Además con el uso del collar y la pipeta protegemos a nuestro perro de pulgas y garrapatas.

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